Por: Ariana S. Romero.
En nombre del bien común: “la seguridad” en contra de males universales: el narcotráfico. Agamben retoma lo que describe Foucault: ya no se trata de que los derechos establecidos no se cumplan en los hechos, sino de que el poder despoja explícitamente a los sujetos de esos derechos. No queda nada por denunciar, ninguna verdad que develar, porque la biopolítica se ha hecho completamente explícita.
El nazismo y su experimento decisivo, el campo de concentración, aparecen bajo la explicación del propio jurista nazi Carl Schmitt. Al desmontar la terrible teoría schmitteana, Giorgio Agamben (2002) observa que la relación entre un poder soberano, que se excluye del orden jurídico, y sus subordinados, que son despojados de sus derechos para que aquél disponga de sus vidas bajo la lógica de la excepción. Esto es un episodio que no se limita al nazismo, ni siquiera a la modernidad; esa situación está desde siempre, y a pesar de las múltiples teorías de la democracia y los derechos humanos, en el fundamento del poder político.
Para Agamben, sin embargo, hay algo específicamente moderno: el hecho de que el soberano fuera del orden jurídico y el subordinado despojado de sus derechos se hayan transformado en regla, en la explicitación permanente del fundamento de la labor política. La excepción se ha transformado en un estado: el «estado de excepción». De este modo, el poder político crea un nuevo tipo de vida, y así se inicia un nuevo modo de biopolítica. Agamben la llama nuda vida, se refiere a la vida humana reducida a su mera existencia biológica. Es decir, una vida que puede ser asesinada sin que se considere un delito. El estado de excepción propaga la nuda vida: algo que no es ni vida ni muerte, una vida que ya no es la vida del resto de los mortales pero que todavía no es muerte y que, de hecho terminar con ella, matar, no es exactamente dar muerte (aunque y lamentablemente en unos casos, sí) . Para Agamben (2002), esta nuda vida es la verdadera condición terrible de la política moderna.
En este sentido, es fundamental reparar en la operación teórica que permite transformar el hecho histórico del campo de concentración en un concepto, porque a partir de allí se verán en la política actual ejemplos numerosos de campos de concentración, ejemplo de esto es el plan de seguridad nacional y la guerra contra el narcotráfico. En este caso particular, se manifiestan las dinámicas de persecución y aniquilación, sin un debido proceso. Se presenta un espacio donde los sujetos están despojados de sus derechos por parte de un poder soberano, que tiene decisión absoluta sobre las vidas, ya sea por razones consideradas atendibles o emergentes. En nombre del bien común: “la seguridad” en contra de males universales: el narcotráfico. Agamben retoma lo que describe Foucault: ya no se trata de que los derechos establecidos no se cumplan en los hechos, sino de que el poder despoja explícitamente a los sujetos de esos derechos. No queda nada por denunciar, ninguna verdad que develar, porque la biopolítica se ha hecho completamente explícita.
Es importante preguntarse ¿Cuáles son los sujetos a los que su vida se ha dispuesto a una nuda vida? Con el propósito de la seguridad nacional y la guerra contra el narcotráfico ¿qué grupos sociales han sido catalogados como delincuentes sin importar su edad o situación real? ¿Es justo que en base a un proyecto de bienestar social se aniquilen la vida de los sospechosos sin un debido proceso? Estas preguntas quedan abiertas acompañadas de algo que se deja entrever en la actualidad: que, el soberano y sus mesnaderos están por fuera del orden jurídico y que, a ciertos grupos se les ha anulado sus derechos y la biopolítica se ha infiltrado en su cotidianidad, pero ¿Quiénes son?, ¿Dónde viven?, ¿Dónde mueren? Son preguntas que deben ser respondidas y hechos sobre los cuales se debe actuar. Y usted, ¿qué piensa?
Ariana S. Romero. Artista, nacida en Quito en 1994. Estudio Ciencia Política en la PUCE. Obtuvo la maestría en Pedagogía en las Artes en la UTPL. Actualmente trabaja en una imprenta en procesos de Artes Gráficas y en el colectivo de arte El Club de Collage que se dedica a la creativo colectiva en distintos espacios culturales.
Referencias:
- Agamben, G. (2002). Lo que queda de Auschwitz. Pre-Textos.